Dicen que todo final es el comienzo de
algo, cuando una puerta se cierra en otro lado se abre una ventana... No todos
aceptamos por igual un se acabó por respuesta pero al final se acaba asumiendo.
A veces cuando nos cierran una puerta nos sentamos a su lado a esperar,
llamando cada cierto tiempo para ver si se vuelve a abrir, y cuando lo hace se
vuelve muy pero que muy pequeñita para que no puedas entrar por ella, solo ver
lo que hay al otro lado. Y es tal el dolor que decimos "no volveré a
esperar a que se abra otra vez" pero sabes que lo harás, lo harás una y
mil veces hasta que un día decidas tapiar tu lado de la puerta, colgar el
cartel de “cerrado” e irte. Aprendí a no esperar ninguna puerta, y cuando
todas las puertas estén cerradas yo abriré una ventana.

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