Ya no tengo tu
mejilla y su deseo, de sentirle a mi nariz su alma de hielo.
Ya no tengo la fruición de la mañana de rogarte que despegues de la cama.
Ya no tengo la fruición de la mañana de rogarte que despegues de la cama.
Ya no existen esas pelis mentirosas que solian dar lugar a nuestras cosas.
Ilusa ilusión
de un corazón que, por desgracia,solo me da a elegir, por vos o tu eutanasia.

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