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viernes, 5 de abril de 2013


Ya no tengo tu cigarro en desayuno y aprendi a echarlo de menos, te lo juro. 
Ya no tengo tu mejilla y su deseo, de sentirle a mi nariz su alma de hielo. 
Ya no tengo la fruición de la mañana de rogarte que despegues de la cama. 
Ya no existen esas pelis mentirosas que solian dar lugar a nuestras cosas.
Ilusa ilusión de un corazón que, por desgracia,solo me da a elegir, por vos o tu eutanasia. 

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