Es tan frustrante, sentimos tanta impotencia al ver que todo se
nos va de las manos y no hay una forma, ni una sola forma de retenerlo con
nosotros, por más que lo intentemos.
Y aunque sabemos que no hay que aferrarse a nada, porque tantos
“para siempre” prometidos, son demasiado difíciles de cumplir, seguimos
creyéndolos, sin cansarnos nunca, como si estas nuevas promesas, borraran el
dolor de aquellas viejas promesas por las cuales lloramos, tanto y tanto…

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